hundirse en el pecho un bisturí
y sacar la casa, la tierra y el amor
y dar golpecitos despacio
a la vuelta de la herida
para despertar al recién nacido
decirle(me) bienvenida
aunque uno sea puro ir
cuánto habremos de poner luego
qué formas, qué color, qué tibiezas
para volver.
cuándo la herida nos dirá
que esta es nuestra casa
y que esa, del otro lado del golpe,
soy yo.
1 comentario:
Salomé te vas al carajo eh!
Publicar un comentario