4.1.10

hace rato que es viejo
como tres adoraciones de las largas.
un día despertó sabiendo las uñas mas duras, el rumiar mirando las nubes, descubriendo formaciones antiguas. del tiempo en que las nubes eran hilachas húmedas sobre los cerros.
despertó entonces, un día, sabiendo. un día dulce como todo descubrimiento.
después vino el saber en serio, de cucharita raspando el frasco, de no haber arreglado el techo y darse cuenta que es invierno.
se sentó callado, quietito, sonriente, el viejo.
se tocó suave, bajo, lento.
desenredó de los tobillos los manjares de la infancia, las bolitas, las suturas,
las desgracias.
se soltó los dedos. se olvidó del miedo.
vio morir a sus hijos, a sus padres, a sus nietos.
vio crecer de nuevo, brotando en las rodillas, los abuelos.
les sonrió nervioso, abrazó sus piernas, besó sus manos, se hamacó en silencio.
en medio del tiempo, del campo, de las plantas de los pies para adentro.
el viejo envejece parejo. esperando un porqué, algo que sospecha de lejos.
no sabe aunque vaya sabiendo tanto,
no sabe verse muerto, no ha podido despertarse, no ha podido estar despierto.
el viejo que envejece no ha sabido morirse a tiempo.

26.12.09

richmond, 5to piso

hoy toca bochatón en la ciudad y voy a ir sin vos.
a esa misma hora alguien en el richmond sigue tomando un café en mis labios, los nudillos fuertes, las muñecas respirando por el humo y la colonia de una hora atrás. una camisa fuerte y un pecho idiota donde apoyar la cabeza, la mejilla, esa suave mejilla que te besaba.
bochatón va a cantar mirando abajo. nunca puede sostenerme la mirada, apenas si las manos y los versos.
abrí, decías. y alguien tocaba la puerta, siempre. vas a ir a ver a ese tipo de nuevo? y otro pucho, el de antes.
cuando vas a verlo estás pensando en él.
la mejilla te besaba bajo todo el techo del richmond con gusto a café fuerte de planta baja y a parisienne traído por el cuello desde quién sabe cuántas generaciones.
en el quinto piso, el de la espalda contorsionista. al lado enseñaban baile, a unos edificios en la misma cuadra. casi al lado, como los dos. supe ir a preguntar, me dijeron que tenía que aprender, era urgente y sumamente necesario. por supuesto, lo creí. por supuesto, no lo hice.
prefería bailar con vos, aunque no vayas conmigo a ver bochatón, otra vez, como siempre.
y duerma en un pecho que huele a barcos buenos en el mar, a puras rocas, y yo comience a ser un cuerpo hecho de ostras.
prefería invitarte yo el café, bajar las veces que fuera necesario y urgente, por supuesto. sumamente, en los labios.
estirar los brazos a toda una tarde de fiaca, de tetas al aire, de rodillas mezcladas y canturreos inconclusos.
francisco en árabe se dice nasif, me acuerdo. y prendo un cigarrillo, negro pero no francés.
podríamos haber vivido en francia. o en mar chiquita, abajo.
y no tendría que venir aquí a ver sola a bochatón. y nadie me esperaría, goteando rabia en cualquier latitud de un cuarto inmenso, tirando humo en las paredes del richmond, gastando toda la avenida hasta la vuelta y el quinto piso.
y no tomaría tanto café de otra boca, para poder despertarme cuando te sueño, cada vez que escucho bochatón en el ascensor que sube.
te vas desprendiendo. me duermo. quinto piso. stop.

11.12.09

tu cuerpo-protesta desfila por la calle
tu cuerpo-solicitud-de-empleo
tu cuerpo mano abierta al aire de la limosna.
tu cuerpo viene viniendo sin decir nada
ni una palabra, ni un silbato, ni un intermedio.
así calladito. mirando fijo con los hombros de mirar.

por momentos se desprende de si mismo
y cae una avenida, dos.
un recital entero de niños ucranianos cantando mal.

tu cuerpo-resto-de-jornada
bien disimulando el desamor y las otras bestias hirientes
se deja paser un rato por la gran ciudad.
tu cuerpo de todos los dias, usable, maleable
y amable, dispuesto, concreto, reversible y
desarmable a los ojos ruiseñores
de quien se atraviese.

juega a que camina a un ritmo tolerable
-y discreto-
tu cuerpo, pura huelga por dentro, brazos caídos,
hoy no se atiende, mañana quizás. mueve un costado y el otro,
llega al final del día
y sentadito en la cama
se larga a llorar.